Estudiar un doctorado en matemáticas

Estudiar

Estudiar un posgrado no es como elegir comprarse un coche u otro artículo, el proceso puede resultar largo con escalones complicado en medio. Lo bueno es que al final podrás estar mejor capacitado en un mercado laboral competitivo y feroz.

Si quieres entrar en las áreas de matemáticas puras, una excelente preparación en áreas básicas es necesaria. Siendo éstas: análisis real y complejo, álgebra abstracta, geometría, topología y teoría de variedades. Es imprescindible que aun siendo muy particular tu gusto por una rama de las matemáticas, tengas una sólida preparación en estas áreas básicas.

Sin duda una razón perfecta para decidir hacer un doctorado es un ímpetu irrefrenable por profundizar tu conocimiento en cierto tema, o mejor aún, tener un “problema del corazón”, refiriéndome con ésto, a un problema matemático que te gustaría resolver. Finalmente, eso les encanta a los matemáticos: ¡resolver problemas!

Pero no siempre existe el problema a resolver, previamente, entonces,

¿cómo tomar la decisión?

Desde luego las razones para que te decidas a dar el paso, pueden ser muchas.

El tiempo que dura (o debería durar) el doctorado es un tiempo para que te prepares lo mejor posible, para que adquieras muchos conocimientos especializados en el área que estás desarrollando, pero también, a través de los seminarios y conferencias, te enteres de los trabajos de colegas en otras ramas de la investigación. Ramas que uno nunca sabe, pero casi siempre pasa, pueden estar relacionadas con la tuya de alguna manera.

Al rededor de ese estudio, surgen muchas otras necesidades: aprender a manejar software, organizar seminarios, platicar con profesores, conocer otro idioma; habrá que buscar la forma de ir cubriendo estas necesidades que nunca estarán de más una vez que las adquieras.

Es un tiempo que se puede aprovechar de maravilla para nutrirse de muchos conocimientos que al final, en la academia o en la vida laboral, representarán una gran ventaja para tu desempeño.